Un Poco de Historia …

10 meses ago efsc70 0

La Decisión (Batalla de Waterloo)

(Tomado de “Momentos Estelares de la Humanidad”, por Stefan Zweig)

Estallaron desde la mañana, retumbando continuamente, cuatrocientos cañones en ambos bandos. Tiembla la llanura al choque de la caballería contra las tropas que lanzan torrentes de fuego, al redoble ensordecedor de los tambores. Muy arriba, en lo alto de las dos colinas, los dos caudillos permanecen impasibles al ruido de aquella tempestad humana. Encuéntranse pendientes de otro sonido apagado: el movimiento débil marcando el tiempo, el corazón de un pájaro en las manos de ambos jefes, displicientes al combate de las fuerzas.

Napoleón y Wéllington no separaban la vista de sus cronómetros, cuentan las horas; los minutos que han de traerles los refuerzos decisivos de su respectiva victoria.

Afirma Wéllington que Blücher se halla cerca. Napoleón espera a Grouchy. Ninguno de los dos cuenta con más tropas de refuerzo; las que lleguen primero serán las que ha de dar el triunfo.

Cerca, en el lindero del bosque, comienza a columbrarse la difusa nube de la vanguardia prusiana, y ambos tienen la mirada fija en aquel enigmático problema.

¿Serán únicamente destacamentos? ¿Será todo el grueso del ejército que ha escapado a Grouchy?

Las tropas inglesas resisten con sus últimas fuerzas, aunque también los franceses se encuentran desfallecidos. Ambos ejércitos, sudorosos, jadeantes, permanecen frente a frente; los dos luchadores dejan caer ya los brazos debilitados y aguantan la respiración antes de acometerse por última vez.

Sobreviene el momento de aquel decisivo golpe.

Truenan por fin los cañones en el flanco prusiano; se vislumbran destacamentos; se escucha el fuego de la fusilería claramente.

-En fin, Grouchy- manifiesta Napoleón lanzando un suspiro, creyendo asegurado el flanco.

Reúne sus últimas tropas y de nuevo las lanza contra el centro de Wéllington, con la finalidad absoluta de romper el anillo inglés que guarda Bruselas y hacer volar de este modo la puerta europea.

Mas aquel fuego de fusilería no ha sido una errónea escaramuza; desconcertados los prusianos por unos uniformes desconocidos, habían lanzado el fuego contra los de Hannover, aunque pronto se darían cuenta de su error, y en masa consolidada y potente salen de la espesura del soto.

Ese no es Grouchy qu llega con sus tropas; es Blücher, y con él, la sentencia inapelable.

Ya no tarda la noticia en llegar a las filas imperiales, que comienzan a replegarse con relativa organización.

Entonces Wéllington se ha dado cuenta del crítico momento y galopa hasta la falda de la colina victoriosamente defendida y agita el sombrero sobre su cabeza, indicando al enemigo que retrocede. Este gesto de triunfo es comprendido por los suyos, y en un supremo esfuerzo los ingleses arremeten como un ariete contra la masa desmoralizada. Coincidiendo con esto, la caballería prusiana se lanza por el flanco contra el destrozado ejército, y resuena el mortal grito de: “¡Sálvese quien pueda!”

Durante pocos minutos, el grán ejército se convierte en un torrente desdencadenado, impelido por el terror, en una avalancha ciega que arrastra al emperador.

La caballería enemiga penetra libremente en aquel torrente, que entoncesya es agua mansa e inofensiva para ella, y sin nonguna dificultad caza la carroza de Napoleón, los valores del ejército, toda la artillería abandonada en aquella espuma de angustia terroríficamente indescriptible.

Napoleón puede salvar su vida y su libertad amparado solamente por la noche; Bonaparte es aquel hombre que, sucio y aturdido, muerto de fatiga, se deja car del caballo a puerta de una miserable hostería; ya no es un emperador. Su reino, su dinastía, su suerte, se han evaporado lamentablemente.

Para reflexionar

En esta lectura podemos recordar un poco esta batalla tan decisiva para el destino de Europa y a la postre tan relevante para el desarrollo de las naciones americanas.

Me gusta este episodio dado que es muy ilustrativa acerca del trabajo en equipo en las organizaciones. El líder de cada grupo tiene la responsabilidad de tomar las mejores decisiones para el logro de los objetivos del equipo, es responsable del flujo de información y de la coordinación para que los esfuerzos de todo el equipo sume al logro de dichos objetivos.

En un equipo comprometido, esto se convierte en una parte fundamental para el desarrollo profesional y humano de los integrantes del equipo y puede signifcar la integración de un equipo extendido capaz de participar en proyectos de mayor envergadura. Así como Napoleón contaba con un núcleo de generales a los que confiaba sus planes y acciones críticas.

Sin embargo, la batalla resultó en derrota a pesar del elevado nivel de compromiso de Napoleón y de su equipo cercano. Existe la posibilidad de que el sentido de urgencia no haya sido el adecuado, o bien que las capacidades del personal responsable hayan sido insuficientes para la toma de decisiones. Pero el hecho es que el ser responsable de equipos de trabajo implica el considerar (y minimizar) la incertidumbre como detonante del fracaso. De igual forma, el lider de un equipo debe aceptar el hecho de que aún cuando el fracaso se presente, es importante asegurar la supervivencia del equipo para aprovechar la experiencia ganada.